Michael Seitzman
Chris Menges
Gustavo Santaolalla
Charlize Theron, Woody Harrelson, Sean Bean, Michelle Monaghan, Richard Jenkins, Brad Henke, Frances McDormand, Jeremy Renner, Sissy Spacek, James Cada, Rusty Schwimmer

 
 
North Country (2005)
 
Estados Unidos
 
123 min.
Niki Caro
 

 

Tierra fría es una cinta que además de intentar recrear un hecho real, toma una posición de género, lo cual más que hacerla digna de elogio, convierte toda la historia en un rosario de clichés y de situaciones por demás predecibles.

Basada en un caso real protagonizado por Lois Jenson, quien entabló uno de los primeros juicios por acoso sexual en Estados Unidos contra la minera Eveleth, esta película se ocupa del caso de Josie Aimes (Charlize Theron) una madre divorciada quien al igual que en los sucesos reales se emplea en una mina de hierro, convirtiéndose en víctima y testigo de los abusos contra las mujeres en la empresa .

El resultado no es del todo desdeñable, básicamente porque cuenta con un gran reparto que aporta enormidades a un guión al que, llegado a cierto punto, se le agotan las posibilidades.

Las ausencia de imaginación es notable sobre todo en los segmentos relativos al litigio de la protagonista ante la corte, ya que el resto funciona con solvencia a la hora de plantear el conflicto.

De entrada podría parecer maniqueo plantear el sufrimiento de un puñado de buenas mujeres a manos de un grupo de acosadores, pero hasta en eso sale bien librada la película de Niki Caro, ya que existe un buen número de secuencias en las que la frontera entre la excesiva familiaridad entre los trabajadores y el hostigamiento llega a ser tan ambigua, que uno mismo como espectador necesita más pruebas. A esto hay que añadir que la polarización no es absoluta, en la medida que se nos presentan mujeres insolidarias con su propia causa y hombres que parecen de veras amables.

Todo se viene abajo cuando los realizadores capitulan en aras de darle al público otro final feliz, mediante recursos harto vistos.

En este punto no se trata de si el bueno de la historia gana, sino de que el sacrificio y las lágrimas siempre vengan premiadas con felicidad eterna y absoluta. Otra vez, como en cientos de filmes, asistimos al espectáculo de las reconciliaciones familiares y los pleitos judiciales ganados casi providencialmente por dos elementos gastadísimos: la confesión sacada a un testigo gracias a las agallas y al empuje de un abogado en escenas del tipo Tom Cruise-Jack Nicholson en Cuestión de honor, y a la comparecencia de otro testigo inesperado que casi siempre termina revirtiendo la inminente derrota.

Estoy seguro de que he contado más de lo que se debe, pero de verdad, Tierra fría tiene el defecto de ser transparente en su desenlace desde el inicio. Eso puede quedar de lado si uno disfruta de las actuaciones por demás generosas de todo un reparto al que en serio da gusto ver trabajar. Desde Monster, Charlize Theron se ha agigantado como actriz, pero en esta ocasión no se trata de ella sola , sino de un grupo sólido que se encarga, quizás de papeles pequeños, pero que no pasan inadvertidos.

En el entendido de que este filme está basado en un hecho cierto, pero que a fin de cuentas se trata de una ficción, uno se pregunta si con cierta osadía, tanto guionista como director pudieran habernos dado un final terrible y desolador, que le taladrara a uno el corazón.

Ciertamente eso no sucedió por lo que decía al principio. Hacer una película de género es idealizar y hacer un discurso político. Lo otro es aventurarse y aunque sea cruel resulta más auténtico. La directora no quiso. Ni modo.

 
 
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