Erin Cressida Wilson; basado en la película Nathalie X (2003), dirigida por Anne Fontaine
Paul Sarossy
Mychael Danna
Liam Neeson, Julianne Moore, Amanda Seyfried, Max Thieriot

 
 
 
Chloe (2009)
 
Estados Unidos, Francia, Canadá
 
96 min.
Atom Egoyan
 

 

Creo que debo estar de acuerdo con Ernesto Diezmartínez en que el principal atributo de Una propuesta atrevida es su elegancia. Reelaboración de la cinta francesa Nathalie... (2003), la historia pasa de ser un melodrama sobre infidelidades, intenso y estupendamente actuado en su primera mitad, a un thriller erótico más bien mediocre en su segunda parte.

Sobriamente dirigida por el canadiense de origen armenio Atom Egoyan, la historia se desarrolla sobre una línea poco original. Catherine (Julianne Moore), una madura y guapa ginecóloga, pasa por una mala época en su matrimonio y sospecha que su marido David (Liam Neeson), un exitoso profesor universitario, la engaña, así que decide pagarle a una joven prostituta de alto nivel, Chloe (Amanda Seyfried), para que lo seduzca y así confirmar si él le es infiel.

El peso de la intriga es prácticamente llevado por las dos protagonistas. Chloe y su clienta establecen una relación de intercambio que despierta la curiosidad y la fascinación de una por la otra. Pero no sólo eso. Las conversaciones entre ambas, los detalles sórdidos que comparten terminan por seducirlo también a uno, que no puede sino sentirse convidado a un acto de voyeurismo, mientras ambas se desnudan en todos los sentidos posibles.

Julianne Moore convence como la esposa llena de inseguridades, que lidia con las obligaciones laborales y el abandono emocional de su marido y su hijo; pero eso no es noticia. Aquí lo reseñable es el desempeño de Amanda Seyfried, quien muestra que las comedias románticas a las que parecía confinada no han permitido ver en realidad el talento del que es capaz.

Sin embargo, después de una arriesgadísima y endemoniadamente atractiva escena entre las actrices, además de un giro de tuerca en la historia que hace esperar un final diferente que podría marcar definitivamente la cinta, ésta pierde completamente el rumbo. A cambio de algo más inteligente o ambiguo, el guión opta por un desenlace convencional que bien podría parecerse a Atracción fatal.

Una propuesta atrevida renuncia a una personalidad propia. Durante dos tercios del filme, Egoyan parece trabajar para ello; él y sus actrices se atreven, pero es obvio que la fuerza cede en los minutos definitivos y nos quedamos todos con una película que decepciona por una pésima decisión final.

 
 
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