Juan Carlos Rulfo
Santiago Ojeda
Documental con las historias de Maricela y Evelyn Panduro, Pascual y Juanita Serrano, Rodolfo y Yaremi Manzo, José Elías Esparza, Raquel Gómez, Francisco Ruedas

 
 
 
Los que se quedan (2008)
 
México
 
96 min.
Juan Carlos Rulfo, Carlos Hagerman
 

 

A contracorriente de todas esas cintas que recurren al chantaje sentimental vía situaciones prefabricadas de sufrimiento, con niños como prototípicas víctimas de la migración a Estados Unidos, Los que se quedan es probablemente la cinta más honesta y conmovedora que se haya filmado sobre el tema en años.

Juan Carlos Rulfo y Carlos Hagerman, directores de este largometraje documental, hacen un recorrido por poblaciones de Chiapas, Jalisco, Michoacán, Puebla, Yucatán, y Zacatecas, en el que van recogiendo testimonios de personas reales, familias que se quedaron incompletas luego de que el padre, los hijos, los hermanos se fueron al otro lado, así como de otros que después de años fuera decidieron volver.

Exenta de discursos grandilocuentes sobre la pobreza o las razones de los paisanos para irse, la cinta elude ver la migración como un problema sociológico para mirar el efecto de las ausencias en los individuos y su espacio vital. A través de la cámara de Rulfo y gracias a la estupenda edición de Valentina Leduc es posible mirar paisajes rurales en medio de los cuales se levantan de manera dispersa nuevas y hermosas casas construídas con dinero de remesas enviadas del norte, mujeres que viven solas en espacios más grandes de lo que pueden ocupar, ancianos que dibujan con el dedo índice, sobre el terreno, lo que levantarán con los dólares que les envían sus hijos.

Dos segmentos son particularmente enternecedores y cuentan episodios dolorosos. En el primero, Yaremi, una adolescente de 15 años, recuerda la madrugada en que Rodolfo, su papá se fue a los Estados Unidos mientras ella fingía estar dormida para no despedirse y no verlo irse. El segundo es un recuerdo de Raquel, una joven mujer chamula de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, quien recuerda la tarde en que su esposo fue asaltado y asesinado en la misma caseta desde la que le había telefoneado minutos antes.

Tal como lo hizo en El abuelo Cheno y otras historias (1994), Del olvido al no me acuerdo (1999) y En el hoyo (2006), Juan Carlos Rulfo logra un conjunto de historias entrañables a partir de las memorias de gente sencilla que no siempre habla mucho, pero que sabe dónde están, quienes son o quienes fueron sus afectos. En el fondo, lo que hace Los que se quedan es contar muchas grandes historias de amor.

 
 
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