Alejandra Sánchez, José Antonio Cordero
Erika Licea, Larissa Rojas, Mark Bellver
Tareke Ortiz
Documental con los testimonios de Diana Washington Valdez, Sergio González Rodríguez, María López Urbina, Carmen Argueta, David Meza, Norma Andrade

 
 
   
Bajo Juárez, la ciudad devorando a sus hijas (2006)
 
México
96 minutos
Alejandra Sánchez, José Antonio Cordero
 

 

En 1999, la opinión pública aceptó el mito que hablaba de un asesinato sistemático de mujeres en Ciudad Juárez; a partir de información imprecisa y las más de las veces nunca corroborada, los medios comenzaron a alentar la fantasía de crímenes, principalmente contra jóvenes trabajadoras de las maquiladoras, que incluían mutilaciones sistemáticas, que obedecían a un patrón e incluso a un fenotipo entre las víctimas.

Habían pasado años ya desde que El Diario de Juárez estableció que existía una relación entre varios homicidios no esclarecidos y meses de que Elena Poniatowska menospreciara un libro colectivo escrito por siete mujeres en el que se narraban algunos casos, ya que el tema —según sus propias palabras— le pareció muy feo, además de que seguramente no imaginaba que hablar de esas muchachas fuera rentable o pudiera aportarle algún beneficio en términos de imagen.

A ellas las bautizaron como las muertas de Juárez, nombre genérico que sirvió a artistas con pose de intensos, intelectuales y habituales abajofirmantes para organizar mesas redondas, obtener becas académicas y artísticas, organizar colectas de apoyo y —lo más importante— firmar cartas y desplegados en periódicos y revistas.

Si bien Bajo Juárez concede demasiado crédito a la versión de dos periodistas que apuntan contra importantes personajes y a prominentes familias de Chihuahua (relacionadas con el narco y protegidas por altos funcionarios) como responsables de violaciones y asesinatos múltiples contra las mujeres de aquella ciudad, también se ocupa de historias reales que ayudan a comprender la trascendencia y el impacto de cada una de esas muertes en el ámbito privado y familiar, mostrándonos de paso que este mito interesadamente creado ha servido apenas para que unos pocos se paseen por el país como supuestos conocedores del caso, ofreciendo versiones distorsionadas y poco sustentadas.

Lo que hace verdaderamente valioso este documental, no es su intención de abrir un nuevo frente en las investigaciones, sino el logrado montaje que exhibe a autoridades locales y federales, su lejanía con el tema, su nulo interés en los casos y su desprecio por las familias de las víctimas. La cinta de Alejandra Sánchez y José Antonio Cordero documenta la brutal tortura de la Procuraduría de Justicia de Chihuahua contra Gustavo González Meza y Víctor Javier García Uribe para que se declararsen culpables del asesinato de ocho mujeres, lo mismo que contra supuestos integrantes de la banda de Los Rebeldes, a quienes se culpó de otros ocho homicidios.

La presunción de las autoridades sobre la seriedad en la investigación de los crímenes es contrastada con la imagen de Suly Ponce, fiscal especial para la Investigación de Homicidios de Mujeres, riendo a carcajadas al momento que se recogía el cuerpo de una joven, o la del ex presidente Vicente Fox acusando a los medios de refritear los mismos casos, pues —según él— la mayoría de esos homicidios estaban resueltos y los culpables en la cárcel.

El interés de los medios en alimentar el mito macabro sobre Juárez ha impedido ver que el problema está presente en otras ciudades. La "gran verdad" en Bajo Juárez no es el safari de mujeres que pretende denunciar Diana Washington, sino en reflexiones como la de Óscar Máynez, ex perito de la Judicial de Chihuahua: por qué tirar los cuerpos de estas mujeres en el desierto cuando se puede hacerlo con total impunidad en un área urbanizada. El material usado por Alejandra y José Antonio —el propio y el de archivo— exhibe que Juárez y otros casos sólo adquieren relevancia cuando el presidente en turno pretende mostrar interés en la agenda de la sociedad, que sirven para actos de lucimiento y que luego dejan de importar otra vez.

No deja de ser molesto que en el tráiler promocional de Bajo Juárez algunos personajes saquen a pasear su faceta de ciudadanos del mundo, aunque sorprende más que no aparezca en él la señora Poniatowska, para quien llegado el momento, cuando "el tema de las muchachas muertas" dejó de parecerle "tan feo" y en La Jornada empezaron a pagarle por hablar de él, cobró relevancia. Así cualquiera.

 
 
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